Es una de las
obras mas impresionantes de la colonia. Fue construida bajo la
concepción renacentista del arquitecto Joseph de Porres. Pueden
admirarse todavía restos de suntuosas cornisas y magnificas puertas con
dinteles de piedras armoniosamente labradas.
En su interior se guardaban valiosas obra de arte y en sus bóvedas
reposan los restos de personajes de relevancia, como el del conquistador
Pedro de Alvarado, el de doña Beatriz de la Cueva, su segunda esposa y
el del gran cronista Bernal Díaz del Castillo.
Con el ripio que fue traído de ciudad vieja por el
obispo Marroquin en 1542, se colocaron los cimientos de lo que fue la
primera catedral en la nueva ciudad de Santiago. Su construcción y las
continuas restauraciones que necesito se llevaron a cabo durante el
resto del siglo, principalmente por falta de fondos y debido a los
sismos de 1651, 1663 y 1666. Al principio, esta primera catedral tuvo un
techo de paja, mas delante de madera artesonada.
A partir 7 de 1669, se comenzó a demoler esta
primera catedral, para construirse en un sitio la segunda catedral, que
fue inaugurada en 1680. Su disposición fue la de una catedral española
típica de la época, majestuosa en su arquitectura y adornada con
tesoros de gran valor artístico realizados por notables escultores,
pintores y orfebres.
Elevada al rango de Metropolitana en 1743, fue
seguramente la mayor y más lujosa de Centroamérica.
Entre sus ruinas podemos apreciar la fina decoración
esculpida en su cúpula, capiteles de pilares y pilastras, cornisas y bóvedas.
Durante casi cien años resistió, aunque no sin daños,
tres terremotos mayores.
Pero en 1773, el terremoto de santa marta la destruyo
por completo, dos de las capillas que quedaron casi intactas estaban a
la entrada, se restauraron a principios del siglo XIX y constituyen
actualmente la llamada parroquia de san José.